REFORMA ARTICULO 3° PROBLEMAS DE LA EDUCACIÓN SOCIALISTA
Como ya vimos, la modificación al artículo 3º Constitucional se promulgó el 1º de diciembre de 1934, la misma fecha en que el general Lázaro Cárdenas del Río (1895-1970) asumió la presidencia. Para ocupar la Secretaría de Educación Pública nombró a Ignacio García Téllez (1897- 1985) como Secretario de Educación, siendo éste uno de los pocos ministros en los cuales Cárdenas tenía depositada su confianza, al punto que en uno de los momentos de crisis política, el de su ruptura con Calles, le retira de Educación el 15 de junio de 1935, para ocupar una de las más importantes y de confianza para el presidente: la Secretaría de Gobernación; sustituye a García Téllez en el encargo de Educación Gonzalo Vázquez Vela (1897-1963), quien asumió el despacho del 17 de junio de 1935 hasta el fin del sexenio, siendo el responsable de Educación que más duró en el encargo hasta ese momento.

En lo político, el Gobierno de Cárdenas no está exento de problemas; desde el momento mismo de su toma de posesión, bajo una gran influencia del Jefe Máximo que le impuso incluso a un grupo de ministros, entre los cuales se encuentra Tomás Garrido Canabal en Agricultura, de tendencia extremista y fuerte aliado de Calles. A raíz de los movimientos obreros en contra de las compañías extranjeras se da la ruptura entre Calles y Cárdenas en junio de 1935. Cárdenas disuelve el gabinete y lo reestructura de acuerdo con las necesidades e intereses que le marcaba el momento político.Calles es obligado a abandonar el país el 1° de abril de 1936, permaneciendo en el exilio hasta 1941.

Los logros de este régimen como la expropiación y nacionalización de la industria petrolera, la distensión de las relaciones entre el clero y el gobierno y la pacificación del país, le dan un nuevo impulso al desarrollo y un sustento a la consolidación del Estado Mexicano.

Las presiones de las empresas extranjeras, el crecimiento y poder del movimiento obrero, el resurgimiento de los problemas religiosos, los ataques, agresiones, violaciones, mutilaciones y asesinato de maestros -se estima que fueron agredidos más de 300 principalmente en los estados de Michoacán y Jalisco- son asuntos que el Gobierno enfrenta y resuelve satisfactoriamente, en momentos por la vía de la negociación o la tolerancia y en otros con una actuación enérgica.

En el periodo de Cárdenas se le da un nuevo impulso a la educación, sobre todo a la popular. Bajo la bandera del artículo 3° el sistema educativo se vuelca en un misticismo por la educación socialista. Bajo una clara influencia de los pedagogos soviéticos como Makarenko, se pretende construir una pedagogía que establezca los postulados de la educación socialista adaptada a nuestra circunstancia y con un claro sentido popular y proletario.

Si bien la teoría se encamina a conciliar los postulados de la revolución con el texto de la Constitución, donde García Téllez le da un tono fuerte a la discusión del sentido socialista y laico, antirreligioso, a la educación, las disertaciones del profesor Rafael Ramírez, de Moisés Sáenz, León Díaz, entre otros, orientan el trabajo educativo por una vertiente original y fuertemente popular. La tendencia política y pedagógica pretendía orientarse en la dirección marcada, la práctica encontró un cuerpo docente bien intencionado y comprometido con el proyecto, pero poco preparado para su implantación.

El ministro Vázquez Vela, disminuyó y matizó el tono de la discusión pero no por ello se desistió de los principios que marca el artículo 3°, el propio presidente modera sus posturas y busca la compatibilidad de la estrategia de desarrollo económico con los preceptos socialistas de la educación. Como siempre las posturas de izquierda se fragmentan ante la definición del quehacer educativo en un abanico que va desde los marxistas, los socialistas científicos, los socialistas revolucionarios, el partido comunista mexicano –al cual se afilian un gran número de maestros- generando una gran confusión, dispersión de esfuerzos y falta de definición sobre el quehacer socialista en educación. Entre otras, estas cuestiones conducen al gobierno a una moderación de sus posturas.

Los logros en materia educativa durante el gobierno de Cárdenas son muchos. Del quehacer educativo del Estado vale la pena destacar lo realizado en términos de educación indígena, donde se distinguen las escuelas primarias con internado y lateralmente los Congresos Indigenistas, así como la creación del departamento de Asuntos Indígenas y el desarrollo de las escuelas regionales campesinas. En lo que toca a la educación superior y, dada la oposición
Expresa de la Universidad de adherirse al proyecto de la educación socialista, el gobierno crea el Consejo Nacional de la Educación Superior y la Investigación Científica en 1935, impulsa la creación de la Universidad Obrera en 1936 y funda el Instituto Politécnico Nacional en 1937. Con la llegada de los refugiados españoles al país, y dado que entre ellos se encontraban intelectuales de gran capacidad y prestigio, se creó la Casa de España, que más tarde daría origen al Colegio de México. Se transformó el Departamento de Monumentos Artísticos, Arqueológicos e Históricos de la SEP en el Instituto de Antropología e Historia; se impulsó la organización gremial que culminara en 1943 con la creación del Sindicato Nacional de Trabajadores de la
Educación. En suma, fueron numerosos los logros en materia de educación, la matrícula se incrementó sensiblemente, se atendió a los sectores tradicionalmente marginados de la educación y se renovó la mística por la acción educativa.

Bajo el lema de la “Unidad Nacional” el general Manuel Ávila Camacho (1897–1955) asumió el poder el 1° de diciembre de 1940, después de una fuerte contienda electoral con el también general Juan Andrew Almazán; en el contexto de la Segunda Guerra Mundial y todavía con los resentimientos derivados de la Revolución en el interior, muestra de estos dos aspectos es el año de 1942 en el que el presidente sufrió un atentado del que salió ileso y la declaración del estado de guerra con los países del Eje en mayo.

El presidente Ávila Camacho encabezó un país que guardaba todavía resentimientos y deudas pendientes, a pesar de que, al final, el gobierno de Cárdenas viró hacia una actitud conciliadora; la intención del poblano fue la del llamado a la concordia y el impulso a la actividad económica del país.

Entre los principales logros del llamado “presidente caballero” se encuentra la creación del Seguro Social, la política de impulso a la industrialización del país, la construcción de carreteras y obras de riego. Abrió el juego electoral, al proponer una ley más acorde con los tiempos y que permitiera la expresión de los distintos sectores ideológicos y políticos. En suma, el gobierno de Ávila Camacho marcó en cierto sentido una continuidad con el de su predecesor y sentó las bases económicas, políticas y sociales para quien habría de sucederle, ello bajo la conciliadora bandera de la unidad nacional.

En el terreno educativo la actividad del régimen tenía que responder a los tiempos. Se realizó una vasta obra de construcción de escuelas, constituyéndose en 1944 el Comité Administrador del Programa Federal de Construcción de Escuelas (CAPFCE); en el mismo año se fundó el Instituto Federal de Capacitación del Magisterio; se desarrolló la Campaña Nacional de Alfabetización a través de una ley promulgada en el mismo año de 1944, para lo cual se editaron diez millones de cartillas y cuadernos de escritura. Hasta el año de 1943 en que se fundó el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), el gobierno enfrentó una serie de conflictos intergremiales entre los profesores, lo que originó la remoción de dos secretarios y concluyó con la creación de dicho sindicato - siguiendo veladas instrucciones del presidente- y en cuyo acto de formalización se contó con la presencia del
nuevo Secretario de Educación Jaime Torres Bodet.

Los secretarios de educación durante el periodo de Ávila Camacho fueron, en primera instancia el Lic. Luis Sánchez Pontón (1895-1969) quien ocupó la Secretaría del 1° de diciembre de 1940 al 12 de septiembre de 1941, de corte radical en el cumplimiento del sentido socialista del artículo 3°, su postura generó conflictos y contravino el sentido de concordia que deseaba el presidente, lo cual generó problemas magisteriales que fueron los que finalmente decidieron su salida del despacho.

Sustituyó al Lic. Sánchez Pontón el Lic. Octavio Véjar Vázquez (1900- 1974), quien estuvo al frente de la SEP del 12 de septiembre de 1941 al 20 de septiembre de 1943, de posición moderada promovió la segunda ley orgánica, que suavizó la aplicación del artículo 3°, promovió la unificación magisterial, expidió los nuevos programas de educación primaria, fundó el Colegio Nacional y la Normal de Especialización. Nuevamente derivado de conflictos con agrupaciones gremiales fue removido del encargo.

Finalmente, en la administración de Ávila Camacho, ocupó la secretaría el ex secretario particular de José Vasconcelos: el Mtro. Jaime Torres Bodet (1902-1974), literato y diplomático de amplia cultura, de espíritu emprendedor y conciliador, estuvo al frente de la SEP del 23 de diciembre de 1943 al 30 de noviembre de 1946. Emulando las ediciones de Vasconcelos, editó la Biblioteca Enciclopédica, que comprendía la divulgación masiva de autores clásicos universales y mexicanos. Además de los logros señalados líneas arriba, su sentido humanista y capacidad de enfrentar la empresa educativa, lo distinguió como el ministro del régimen.

Bajo la política de la Unidad Nacional Ávila Camacho tomó la decisión de modificar el artículo 3° ya que lo consideraba excluyente de las distintas posturas ideológicas que se presentaban dentro de la sociedad mexicana, además de su declarada convicción religiosa, le llevan a proponer en 1946 la iniciativa de modificación al precepto constitucional, la idea trabajada con la colaboración de Torres Bodet, finalmente es publicado en el Diario Oficial. El texto del nuevamente modificado artículo 3° es el siguiente:

La educación que imparta el Estado – Federación, Estados, Municipios– tenderá a desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, el amor a la Patria y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y la justicia.

I Garantizada por el artículo 24 la libertad de creencias, el criterio que orientará a dicha educación se mantendrá por completo ajeno a cualquier doctrina religiosa y, basado en los resultados del progreso científico, luchara contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios. Además:

Será democrático, considerando a la democracia no solamente como una estructura jurídica y un régimen político, sino como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo.
Será nacional, en cuanto – sin hostilidades ni exclusivismos – atenderá a la comprensión de nuestros problemas, al aprovechamiento de nuestros recursos, a la defensa de nuestra independencia política, al aseguramiento de nuestra independencia económica y a la continuidad y acrecentamiento de nuestra cultura.
Contribuirá a la mejor convivencia humana, tanto por los elementos que aporte a fin de robustecer en el educando, junto con el aprecio para la dignidad de la persona y la integridad de la familia, la convicción del interés general de la sociedad, cuanto por el cuidado que ponga en sustentar los ideales de fraternidad e igualdad de derechos de todos los hombres, evitando los privilegios de razas, de sectas, de grupos, de sexos o de individuos;
II Los particulares podrán impartir educación en todos sus tipos y grados. Pero por lo que concierne a la educación primaria, secundaria y normal (y a la de cualquier tipo o grado destinado a obreros y a campesinos) deberán obtener previamente en cada caso, la autorización expresa del poder público. Dicha autorización podrá ser negada o revocada, sin que contra tales proceda juicio o recurso alguno;

III Los planteles particulares dedicados a la educación en los tipos y grados que específica la fracción anterior, deberán ajustarse, sin excepción, a lo dispuesto en los párrafos inicial, I y II del presente artículo y, además, deberán cumplir los planes y programas oficiales;

IV Las corporaciones religiosas, los ministros de los cultos, las sociedades por acciones que, exclusiva o predominantemente, realicen actividades educativas, y las asociaciones o sociedades ligadas con la propaganda de cualquier credo religioso, no intervendrán en forma alguna en planteles en que se imparta educación primaria, secundaria y normal y la destinada a obreros o a campesinos;

V El estado podrá retirar, discrecionalmente, en cualquier tiempo, el reconocimiento de validez oficial a los estudios hechos en planteles particulares;

VI La educación primaria será obligatoria;

VII Toda la educación que el Estado imparta será gratuita; y

VIII El Congreso de la Unión, con el fin de unificar y coordinar la educación en toda la República, expedirá las leyes necesarias destinadas a distribuir la función social educativa entre la Federación, los Estados y los Municipios, a fijar las aportaciones económicas correspondientes a ese servicio público y a señalar las sanciones aplicables a los funcionarios que no cumplan o no hagan cumplir las disposiciones relativas, lo mismo que a todos aquellos que las infrinjan.

A través de las nuevas disposiciones, el artículo 3° cancela el sentido socialista de la educación y éste se sustituye hábilmente por el tradicional sentido laico de la misma. Este texto, que sufrirá posteriormente otras tres modificaciones, es el que orientará hasta la fecha el sentido y concepción de la educación del Estado Mexicano...